domingo, 25 de noviembre de 2007

Foz, un viaje de contradicciones - Itaipú, el gran dolor

Tendría que haber venido con mi psicóloga*, esa fue la frase que pude decir en la mitad del recorrido por la Represa de Itaipú. Fue impactante. Estábamos sobre la represa, a 190 metros del nivel original del río. A un lado, el cauce “natural” del Paraná. Al otro, el embalase, o el lago artificial, o la zona inundada, o “lo que mataron” (como dijo alguien).


Antes de Itaipú (la mayor central hidroeléctrica del mundo en producción de energía, un emprendimiento binacional desarrollado por Brasil y Paraguay sobre el río Paraná, en la frontera entre ambos países) del lado brasileño vivían campesinos y del lado paraguayo comunidades indígenas, que al día de hoy no recuperaron sus territorios.


Llegamos a Foz de Iguazú invitados por la propia Itaipú, en el marco del “IV Encuentro cultivando agua buena”. Este es un programa de recuperación de la Cuenca del Paraná III, que desemboca en el lago artificial, del cual participan 29 municipios. En este contexto se desarrollan proyectos de educación ambiental, recuperación de la flora y fauna (biodiversidad), gestión de residuos, calidad del agua, entre otros.


El encuentro empezó el miércoles 21 y terminó el viernes 23. El eje de las exposiciones fue el cambio climático (desarrollo en una próxima entrega). Estuvieron presentes los directivos de la empresa, sus discursos sonaron más ambientales que el de mucho de los participantes.


La visita a la represa fue el viernes por la tarde. Ya teníamos nuestros certificados y habíamos sacado nuestras conclusiones sobre el encuentro. Pero cuando llegamos allí, a Itaipú, entendí que no hay remediación posible a un daño tan inmenso. “La represa ahogó a las Cataratas más grandes del mundo”, dijo el profe Papo, que seguía compartiendo sus conocimientos con nosotros. Estas Cataratas, los Saltos de Guairá, eran diez veces más grandes que las del Iguazú, ya que el caudal del Paraná es diez veces mayor. Estaban ubicadas aguas arriba de Itaipú, tenían una altura similar a la represa y fueron ahogadas por el lago artificial.


El paseo seguía y cada vez sentía más dolor, más impotencia.


Estuve varios días sin leer los diarios, alguien que si tuvo acceso a ellos dijo que Lula y la Sra. K habían anunciado la construcción de la represa Garabí como una de sus prioridades. A este comentario respondí: “sólo si yo los dejo”.


¡No permitamos una represa más! Por favor, no nos matemos entre nosotros. Cuándo llegará el día que nuestros gobernantes comprendan que “somos nosotros quienes necesitamos de la naturaleza y no ella de nosotros”, que la tierra pronto se va a deshacer de esta célula cancerigena que somos los humanos.


Cuándo entenderán que no hay remediación posible, que valoro el trabajo de los directivos de Itaipú (hijos de afectados por la represa) y que todas las represas del mundo debieran imitar el ejemplo de la Binacional, pero que esto no basta, no alcanza, que nadie nos va a devolver a las Cataratas más grande del mundo.


Cuándo será el día que las escuelas nos dejen de vender a las megarepresas como energía limpia y renovable. ¿Es limpia porque se genera a partir del agua? ¡Por favor! ¿Y la biodiversidad que se mata? ¿Y los ríos que se modifican? ¿Los desplazados ambientales? ¿Eso es limpio?


Itaipú vista desde abajo


Así modificaron nuestro Paraná


Abajo de este agua quedaron las Cataratas Guairá


*No tengo psicóloga.


1 comentarios:

Punto Verde dijo...

Impotencia y vergüenza.

Y pensar que todos salimos de la secundaria amando a Yaciretá y queriendo que se construyan represas hidroeléctricas porque son una maravilla de la ingeniería y producen energía sin combustibles fósiles. Qué sistema perverso tenemos, cuántos cómplices en la historia.

Creo que si tu psicóloga hubiese estado ahí habría necesitado una psicóloga también.

Esas represas son un desastre, un espanto, porque son productos de la destrucción humana.

Tenemos dos caminos: o nos rendimos o seguimos con más fuerzas... ¿Cuál tomás?

Punto Verde...