Que Cristina se equivoca es cierto, que la protesta es justa es cierto, que la gente salió a la calle también.
Pero la realidad, cada vez, es más confusa. Todos hablan, todos opinan y creo que muchos no llegamos a comprender la complejidad del conflicto. Y cada sector aprovecha la confusión para llevar agua para su molino.
No me olvido que era contra los sojeros contra quienes protestábamos cuando defendíamos nuestros bosques (se juntaron más de un millón de firmas), nuestro humedales, que son los mismos que matan nuestra tierra con los fertilizantes, propulsan los agrocombustibles y la hidrovía.
Estoy de acuerdo con los pequeños y medianos productores. Pero... ¿cuánto tiempo hace que diversas organizaciones socioambientales vienen planteando el vaciamiento del campo, la instalación de modelo de monocultivo, la destrucción de nuestros recursos, la expansión de la frontera sojera en detrimento de otras producciones, entre otras cuestiones?
Entonces, ahora siento que todos los productores salen a protestar porque les meten la mano en el bolsillo. Y la protesta es fuerte, como debería haber sido la lucha –tiempo atrás– cuando veían que íbamos hacia el monocultivo. Pero en ese momento no gritaron tan fuerte. En estos días, escuche a un vocero de las entidades agropecuarias justificando esta situación desde el punto de vista económico. Dijo algo así como que los productores sabían lo que se venia, pero actuaron en base a los resultados económicos, la soja que les dejaba más y listo. No los acuso porque sería hipócrita, yo trabajo y quiero un salario justo por ello. Ellos trabajan y buscarán una rentabilidad justa. Pero no quiero que ahora se la den de solidarios, porque estoy casi convencida de que si bajan las retenciones a la exportación enviarían todo al exterior, convertirían la producción en combustible para los autos y no en comida y sembrarían toda
Y no mezclo las cosas. Las cosas están mezcladas. Es todo parte de lo mismo y hay que analizar desde la complejidad.
En cuanto al gobierno. Lo de nuestra presidenta... sin palabras. La soberbia de esta mujer es inmedible, es injustificable. El modo de tomar las medidas, de comunicarlas me parece aberrante. Su amiguitos son impresentables. Estoy hablando de los Moyano y de D'Elía. El destino de las retenciones una incógnita. Su negativa a dialogar es inadmisible. En estas circunstancias, la única responsable de algún tipo de desabastecimiento, de actos violentos y todo tipo de acciones que se desencadenen del paro agrario es nuestra señora presidenta, que prefiere mantener su actitud arrogante antes de garantizarnos a todos los argentinos una vida digna.
En algo Martín Lousteau tiene razón. Entre algunas cosas que declaró en los medios, dijo que las personas que salieron con sus cacerolas no estaban protestando por las retenciones, sino contra un gobierno al que no votaron. Y creo que es verdad, que en esta oportunidad el ministro no se equivoca. Pero, Martín ¿cuál es el problema de que protestemos? Sí, el campo fue el detonante, es verdad, estamos disconformes por muchas otras cosas. ¿Acaso no podemos expresarnos? Hoy escuche a un periodista rosarino diciendo que el cacerolazo fue por los Fernández, por De Vido, por el INDEC, por la inflación, por el tren bala, por la bolsa de Micceli, por Antonini, por Botnia (que está funcionando) y la lista sigue y sigue. Coincido con esta idea. Creo que muchos somos bichos de ciudad y sabemos poco de campo, sin embargo nos posicionamos ante el conflicto.
Para el cierre voy a intentar dejar algo en limpio sobres mis pensamientos.
Teniendo en cuenta lo que pienso de determinados sectores del campo, del gobierno y ciertos opinólogos (como yo), creo que sería necesario detener las medidas, detener el paro, reabastecer las góndolas y luego dialogar. Pero hablar de un modelo productivo serio, no sólo de retenciones, no sólo de soja. No sólo de beneficios para los sojeros, para el campo o para la ciudad, sino beneficios para un país. Para que cada uno de nosotros pueda optar por comprar frutas y verduras orgánicas y nacionales, por la biodiversidad y bioculturalidad de nuestras tierras, un modelo que nos alcance a todos por igual.
1 comentarios:
Para no extenderme innecesariamente con palabras enredadas sólo voy a poner puntos que mencionaste:
*La realidad es cada vez más confusa: Totalmente de acuerdo, aunque se podría decir que las cosas cada vez están más claras jaja.
*Todos hablan, todos opinan: vox populi
*Protesta por los bosques: protestábamos contra los sojeros que expandían la frontera agrícola, es verdad, lo seguimos haciendo.
Hoy no defiendo a esa clase de sojeros, estoy en contra de las retenciones (a cualquier sector, chacareros, camioneros, etc.)
*Pequeños y Medianos productores: la mayoría nos quejamos pensando en este sector del campo, los verdaderos afectados. Los grandes "terratenientes" a la larga se terminan beneficiando, de todos modos no creo en Robin Hood.
*Los productores salen a protestar porque les meten la mano en el bolsillo: Y con razón lo hacen, el bolsillo de nadie puede ser tocado de esa manera.
*El monocultivo es algo lamentable, muchos están a favor, otros están obligados, pocos son los que tratan de resistir, pero la marea del campo es cada vez más fuerte y como en todos lados dos o tres no pueden remar contra la corriente, se ahogarían, por ello terminan rindiéndose.
*El análisis hay que hacerlo desde la complejidad, creo que hay que ver el problema en su conjunto, ver el todo, para poder analizar cada una de sus partes e identificar quiénes son los principales actores.
*La Presidenta: en eso sí que vamos a estar de acuerdo siempre jajaa. ¿Sus secuaces? dan lástima, mucha.
*Martín Losteau. Uno acumula cosas, injusticias, etc. En el caso en cuestión, el gobierno K anterior y el actual y el campo nunca estuvieron del mismo lado, desde un comienzo hubo un tire y afloje bastante fuerte, quizás no se notaba, pero lo hubo.
La gente tiene una paciencia que en un país como el nuestro el límite es fácil de alcanzar. Justamente el miércoles a la noche charlando con un conocido le dije una frase que resultó ser poco original porque hasta fue tapa de diario: Cristina no paró de tirar leña al fuego, y la llama se aviva, la temperatura sube y la olla a presión termina saltando.
*Y como nosotros (cuando digo nosotros me refiero a nosotros personalmente) tenemos esa costumbre de acordar cosas y unificar criterios, terminamos acordando en la conclusión.
Esto ya lo mencionamos en alguna parte, nada más valioso que el uso de la palabra y el diálogo para la comunicación. Hablando se llega a soluciones, la soberbia, la arrogancia y la pedantería son métodos primitivos de defensa, el diálogo inteligente de los acuerdos es evolución.
Hablemos, acordemos, busquemos un camino limpio, sustentable y no pongamos parches como siempre para intentar calmar los ánimos.
LeoLeo
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